El informe de Onusida subraya que los medios de prevención existen —incluida una generación de medicamentos de acción prolongada—, pero que se necesita romper ciertas barreras para que la revolución ocurra.
Durante la sesión de alto nivel del congreso IAS sobre cómo recomponer la prevención sin PEPFAR, el director ejecutivo de la organización para la prevención del VIH AVAC, Mitchell Warren, aportó receta y realismo: “Hicimos famosa la PrEP; ahora hay que hacerla simple”.
Linda-Gail Bekker matizó los avances en prevención inyectable de larga duración y aseguró que “hay quienes seguirán prefiriendo la PrEP oral por miedo a las agujas; mantengamos la elección sobre la mesa, incluso en austeridad”.
“Hicimos famosa la PrEP; ahora hay que hacerla simple”
Mitchell Warren
director ejecutivo de la organización para la prevención del VIH AVAC
Mientras tanto, los programas tradicionales de prevención se han debilitado: el acceso a preservativos ha caído, la circuncisión médica voluntaria sigue resentida desde la pandemia de Covid-19 y el objetivo de llegar a 21 millones de personas con PrEP en 2025 se ha quedado en apenas 3,9 millones.
La reducción de daños para personas que se inyectan drogas es un eslabón débil: se estima que hay 13,9 millones de usuarios a nivel mundial, pero solo dos de 32 países alcanzan la cobertura recomendada de terapia de agonistas opioides y 13 de 35 cumplen con las metas de agujas/jeringas.
Ningún país informa cumplir ambas metas. La escasez de PrEP y las pausas en circuncisión médica voluntaria en varios países apoyados por PEPFAR ponen en riesgo la curva de nuevas infecciones justo en el “último kilómetro”.



