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Entrevista

Víctor Asensi: "No sé si lo veré, pero la curación del VIH está ahí, a las puertas"

ENERO 2023

¿Qué nos falta para lograr los objetivos de ONUSIDA?

Yo creo que hay que incidir más en el tema del del diagnóstico precoz. Todavía hay una tasa de infección tardía nada desdeñable. Y eso es lo que se puede mejorar. En este sentido, hay varios proyectos muy interesantes de cribado en los servicios de Urgencias, como uno que hay en hospitales de Cataluña. Yo creo que la cosa tiene que ir por ahí y creo que eso sería el espaldarazo definitivo para poder acercarnos a los objetivos de ONUSIDA. Porque en cuanto al acceso al tratamiento antirretroviral, podemos decir que es prácticamente universal, y sobre el cumplimiento del tratamiento, nos acercamos al 90%.

Con el COVID, socialmente, hemos vivido algo parecido a lo que sucedió con el VIH en los 80. ¿No hemos aprendido nada o, al menos, menos de lo que pensábamos?

Bueno, hay algún estudio muy interesante del Hospital Clínic de Barcelona en el que estuvieron comparando el número de infecciones de VIH, el número infecciones de transmisión sexual, el seguimiento en las consultas externas, las analíticas realizadas, etc y los resultados médicos que se ofrecen en el periodo de la pandemia del COVID no son para nada caóticos. Si nos referimos al miedo social, miedo al otro, bueno, podríamos decir que se parece un poquito a lo que era la infección VIH en los años 80. Eso es cierto. El miedo a que cualquier tipo de interacción te pueda infectar. Pero sólo un poco, porque las connotaciones de estigma del VIH no tienen nada que ver con el COVID.

¿Cuáles son los principales retos en la lucha contra el VIH hoy?

Yo creo que sólo falta el tratamiento curativo. Todavía los pacientes me siguen preguntando si se van a curar. Es que lo demás, creo que ya se ha conseguido todo: un tratamiento de un solo comprimido, bien tolerado… ¡Es que es muy difícil de mejorar! El paso siguiente es la curación. Bueno, y mientras, tenemos las terapias de larga duración, que es otro aspecto más de avance:  un tratamiento que se administre en el mayor lapso posible entre dosis y dosis.

Los tratamientos antirretrovirales han convertido al VIH en un problema crónico, pero ¿para cuándo vislumbra la curación? ¿Es posible?

No sé si lo veré en mi ciclo vital, pero el tratamiento yo creo que ya está ahí, a las puertas. Sin duda están apareciendo nuevas vías de ataque al VIH en su ciclo biológico que se desconocían y yo creo que, quizá, sea la suma de vías ya conocidas con nuevas vías en materia de replicación del VIH lo que vaya a mostrar el camino a la curación.

“Tal vez la salud mental sea el aspecto que tengamos más descuidado. Sin duda hay varios motivos para eso; uno es el poco tiempo que tenemos para cada persona en la consulta”

¿Tal vez Los biomarcadores del reservorio del VIH?

Yo creo que esa es la vía. Con los reservorios ya se lleva trabajando mucho tiempo. El doctor Santiago Moreno lleva dedicado al reservorio y a su potencial erradicación gran parte de su trayectoria investigadora. Santiago Moreno es el gran exponente de esto. Como te decía, creo que va a ser la combinación de varias cosas lo que nos puede mostrar el camino a la curación.

Mientras tanto, ¿qué hacemos?

Vamos a ver. Primero, diagnóstico precoz. El otro aspecto es la profilaxis preventiva.

En los últimos meses se ha producido un repunte de nuevos diagnósticos en ITS. ¿Cuál cree usted que es el motivo?

Yo creo que son varias cosas. Una es la confianza en el tratamiento antirretroviral. Antes, el diagnóstico era un diagnóstico de muerte, y ahora el diagnóstico de VIH supone una infección crónica, pero sabes que tienes una esperanza de vida como cualquiera. Y otros métodos de prevención han hecho que se haya olvidado el uso del preservativo, y ahí aparecen las enfermedades de transmisión sexual. El repunte de la sífilis es tremebundo, he visto cosas este último año en la consulta que hacía mucho que no veía, incluso cosas que veo por primera vez en mi vida. Ha habido relajación.

Si la infección está controlada, ¿es la calidad de vida la manera de definir el éxito contra el VIH?

Yo creo que la calidad de vida actual en las personas con VIH es muy buena desde el punto de vista físico. Fíjate que el otro día, estuve con una paciente que se infectó de VIH por tema de drogas inyectables y hablando con ella me dijo que le venía tratando “desde que éramos niños”. Miré la historia y vi que estaba conmigo desde el año 88. Otra anécdota que refleja esta situación es del año 95. Un paciente con VIH y varias infecciones oportunistas, la última de ellas era una tuberculosis vertebral, estaba ingresado y era muy aficionado a la ópera, como yo. Me dijo: “Qué lástima que esta es la última temporada de ópera que voy a vivir y me la voy a perder porque estoy en el hospital; ya de esta no salgo”. Le respondí: “Ten la seguridad de que vas a salir adelante y que vas a tener muchas temporadas de ópera por delante”. Llegaron los tratamientos antirretrovirales de gran actividad (TARGA) y salvó la vida. Cada nochebuena nos reunimos, tomamos una botellita de Benjamín y nos cambiamos un disco de ópera.

“Lo que yo estoy viendo es que la consulta del futuro va a ser una consulta anual”

Si la parte física está bien solucionada, igual ahora hay que cambiar el foco hacia la atención mental

Tal vez sea el aspecto que tengamos más descuidado. Sin duda hay varios motivos para eso. Bueno, uno es el tiempo que dedicamos a cada persona en la consulta. Inicialmente era media hora la que podíamos tener para los casos ya conocidos, pero ahora esto ya se ha reducido y realmente no podemos profundizar con los pacientes (yo atiendo a unas 500 personas). Seguimos haciendo la consulta presencial, aunque en algún caso telefónica (el COVID lo ha impulsado), y en ese tiempo no incidimos en los aspectos psicológicos.

Y luego, la confianza. Hombre, los pacientes con los que tengo especial relación sí que se sinceran, pero otros pacientes pues quizás no, no profundizan los aspectos psicológicos, no se atreven.

¿Sería entonces interesante integrar en el equipo de VIH a y a los psicólogos?

Sin duda, pero no tenemos estructura para eso. En Asturias hay una organización, el Comité antiSIDA, que está en Gijón, que sí, que tiene psicólogos y en algunos casos hemos derivado allí a pacientes, pero no es lo habitual. Y en los centros de salud la cosa va más lenta.

Redes Sociales, chemsex… Son jugadores que hasta hace poco tiempo no estaban en el campo. ¿Ha cambiado o tiene que cambiar la manera de afrontar el VIH y otras ITS?

Por supuesto. Y ese es otro motivo para reflexionar sobre otras formas de prevención al margen del preservativo. Algunas no protegen frente a las otras enfermedades de transmisión sexual, ni protegen contra el virus de la hepatitis B, pero sí contra el VIH. En el chemsex se relaja todo. Los encuentros y las fiestas duran varios días, y en ese escenario algunas formas de prevención también pueden relajarse…

Telemedicina, consultas cada vez más espaciadas en el tiempo, … la asistencia hospitalaria está cambiando drásticamente. ¿Cómo se imagina usted que será la consulta de VIH del futuro?

Lo que yo estoy viendo es que vamos hacia una consulta anual. Pero claro, con una consulta anual se pierden muchos aspectos por el camino, como la interacción con el paciente. La detección de algún problema psicológico podríamos detectarlo a través del teléfono o a través del de la videoconferencia, pero si no hacemos revisiones, las enfermedades de transmisión sexual van a aumentar. Y eso es una cosa importante. Tendría que haber un escalón intermedio.

“El repunte de la sífilis es tremebundo, he visto cosas este último año en la consulta que hacía mucho que no veía, incluso cosas que veo por primera vez en mi vida”

¿Qué papel ocupa España en la investigación y la innovación en VIH?

Muy importante. En los años 80 surge el primer caso de VIH en España y hay un colectivo de internistas puntero en hospitales de Madrid y Barcelona y otras grandes ciudades, que han terminado su especialidad o que están terminando su especialidad y que ven que el futuro de la medicina interna se dirige cada vez más hacia la geriatría y las enfermedades autoinmunes. De pronto, llega el VIH y muchos médicos internistas veteranos no quieren entrar ahí. Así que muchos cogimos ese tren.

Eso creó un grupo de gente especializada en VIH de muchísimo nivel: estoy hablando de José María Gatell, José María Miró, Santiago Moreno, José Ramón Arribas, que es un poquito más joven que ellos y muchos otros que me dejo. El ejemplo del nivel es claro si observamos que, antes de los 90, era muy, pero muy difícil publicar un trabajo en una revista internacional. Pues eso cambió con el VIH y la explicación es la calidad de los especialistas y de sus trabajos. Y eso se ha mantenido y se ha potenciado.

Usted, a partir de un retrato del físico y matemático suizo Leonhard Euler, de 1753, publicó un artículo en el que sacaba conclusiones sobre lo que le aquejaba y pudo provocar su muerte. ¿Qué puede aportar la telemedicina?

¿Hacer con un paciente una teleconferencia y que pueda sacar una conclusión de que le pase algo? Sí, sí, podría ser con algunas enfermedades con clara manifestación externa. Hay enfermedades que cambian el color de la piel a más pálido y otras que te pone más moreno. O la falta de la mitad de las cejas, o si habla más ronco

Leonhard Euler

¿Cómo empezó con esto de sacar conclusiones médicas de los cuadros?

Yo empecé con Euler gracias a mi mujer. Ella, matemática, sabía que a mí me gustaba mucho la pintura. Y entonces, un mes de agosto, tuvo acceso a algo de Euler y me dijo “fíjate en este retrato”. Observamos unas alteraciones muy características en el ojo derecho: el párpado caído y estaba desviado hacia afuera. Leyendo su biografía vi que había muerto de una hemorragia cerebral. Intentando atar cabos: un aneurisma de la arteria comunicante posterior puede afectar al par craneal tercero, que produce ptosis palpebral y estrabismo divergente. Ese aneurisma se rompe y puede provocar la muerte por hemorragia. Escribí un artículo y se publicó en la prestigiosa revista Clinical Infectious Diseases; fue un tema agridulce porque nos cuesta dios y ayuda publicar nuestros trabajos en revistas peores y este artículo, que lo escribí por hobby, se publica en una de las más prestigiosas…

Por pura curiosidad… ¿con qué cuadro “médico” se quedaría usted?

Mi favorito es “El doctor”, de Samuel Luke Fildes, de 1891. Está en la Tate Gallery. Es un cuadro extraordinario. Un médico atiende a una niña. El padre de pie, la madre sentada, ambos consternados. Sospecho que es una afección bacteriana, quizá escarlatina o meningitis. Y el médico al lado de la niña, en actitud notarial, sin poder hacer nada, ya que por entonces no había antibióticos. Es mi cuadro favorito, porque hay un detalle. Está amaneciendo y entra la luz por una ventana que hay a la derecha del cuadro. Da la impresión de que el autor quiso dejar ese rayito de esperanza.

The Doctor Luke Fildes

Perfil

  • Natural de Belmonte de Miranda, Asturias (1957).
  • Licenciado en Medicina por la Universidad de Oviedo en 1980.
  • Infectólogo de la unidad de Infecciosas del Hospital Universitario Central de Asturias desde 1991.
  • Catedrático de Universidad Vinculado de la Universidad de Oviedo y profesor Titular de Medicina
  • Miembro del grupo de investigación traslacional en patología infecciosa del ISPA.
  • Investigador principal en diferentes proyectos nacionales y regionales de Investigación Básica.
  • Ha publicado 162 trabajos científicos en revistas internacionales y nacionales y ha presentado 160 comunicaciones a Congresos Científicos Internacionales y Nacionales hasta febrero de 2019.
  • Es miembro del Editorial Board y Revisor de diferentes revistas internacionales de impacto de su especialidad.
  • Es revisor de la ANEP desde el 2009.
  • Es miembro del Panel Nacional de Expertos encargados de redactar las Guías de Tratamiento Antirretroviral GESIDA-Plan Nacional del SIDA desde 2011.
  • Académico de número de la Real Academia de Medicina del Principado

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