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Riesgo de soledad y aislamiento social en personas con VIH

En España, la tasa de personas con 50 años o más con VIH ha pasado del 8% a superar el 50% en los últimos años. Se estima, por lo que sucede en países similares al nuestro, que esta cifra llegue al 70% del total de esta población. El problema está ahora en las personas que se infectaron hace muchos años y han envejecido, no en los mayores que se infectan ahora.

FEBRERO 2024

Los primeros tienen unos condicionantes muy concretos en su calidad de vida. Cuando llegan a mayores, su envejecimiento no se corresponde con su edad. Diversos estudios aseguran que las personas con VIH tienen una edad biológica diez años mayor que su edad cronológica. Por otro lado, también han tenido que sufrir todo el desarrollo del conocimiento sobre la infección por VIH, como las toxicidades de los primeros medicamentos, algo que hoy ya no ocurre.

Uno de los problemas que más afectan a las personas mayores con VIH, y que les hacen más vulnerables socialmente, es la soledad y la falta de redes de apoyo. “La población con VIH en España está envejeciendo y muchos de los pacientes con el virus desde hace décadas tienen graves problemas de soledad porque han perdido gran parte de su red social, bien por el propio virus o por el estigma que han soportado secularmente”, comenta el doctor José Ramón Blanco, médico del Hospital San Pedro de La Rioja y director del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR).

Para el doctor Blanco, el estigma es una de las claves y uno de los motivos de la soledad y el aislamiento social de las personas con VIH, especialmente en los mayores. “Hay gente que, después de tantos años, sigue sin compartir con nadie, ni con la familia siquiera, el tema de su infección por miedo. Esto demuestra que todos los pasos que se den para acabar con el estigma son vitales”.

“Hay gente que, después de tantos años, sigue sin compartir con nadie, ni con la familia siquiera, el tema de su infección por miedo. Esto demuestra que todos los pasos que se den para acabar con el estigma son vitales”

José Ramón Blanco

médico del Hospital San Pedro de La Rioja y director del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR)

Blanco ha coordinado un proyecto en el que se trata de dar respuesta al impacto de la soledad y del aislamiento social en la calidad de vida de las personas con VIH mayores de 50 años. El proyecto se ha realizado con la colaboración de 22 hospitales de España y bajo el paraguas del Grupo de Estudio del Sida (GeSIDA). Se realizó una encuesta a 399 personas con VIH para evaluar la soledad y el aislamiento social, aspectos sociodemográficos, relacionados con el VIH y comorbilidades, consumo de tabaco, alcohol y drogas, calidad de vida, ansiedad y depresión y estigma.

Los resultados del estudio se presentaron durante el último congreso de GeSIDA, celebrado en noviembre en Coruña. Los resultados no dejan lugar a dudas: La prevalencia de soledad fue del 16,5% y de aislamiento social del 12,3%; el 29,1% y el 21% refirió síntomas de ansiedad y depresión significativos respectivamente; el 24,3% problemas de movilidad y el 40,8% de dolor.

Es decir, existe una prevalencia relativamente elevada de soledad y aislamiento social entre la población con VIH. Vivir solo sin desearlo, ser soltero y tener problemas de movilidad son claros factores de riesgo para sentir soledad y aislamiento social. Las personas que presentan ansiedad y sienten estigma presentan una mayor predisposición a la soledad mientras que las que presentan depresión tienen una mayor predisposición al aislamiento social.

El doctor Blanco destaca que, “durante mucho tiempo, nos hemos enfocado en las patologías orgánicas, pero es importante comprender que la atención integral de las personas que viven con el virus exige prestar atención al aspecto social. Sabemos que la soledad y el aislamiento tienen un impacto que puede provocar ansiedad o depresión”.

“Durante mucho tiempo, nos hemos enfocado en las patologías orgánicas, pero es importante comprender que la atención integral de las personas que viven con el virus exige prestar atención al aspecto social. Sabemos que la soledad y el aislamiento tienen un impacto que puede provocar ansiedad o depresión”

José Ramón Blanco

médico del Hospital San Pedro de La Rioja y director del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR)

Y no sólo eso. Una persona que padece soledad tiene más riesgo cardíaco porque suele fumar más y es más sedentario, y también porque puede realizar algunas prácticas de más riesgo en sus relaciones. “Todo esto hay que tenerlo en cuenta. El abordaje no es simplemente para decir: mira, hemos visto esto. No, no. El siguiente paso es: ¿qué vamos a hacer? Es en lo que estamos ahora todos”, dice el doctor Blanco.

En este sentido, apunta a que es necesario identificar los problemas de soledad y aislamiento en la consulta. “Vamos a necesitar preguntarlo para poder avanzar. Y para ello, creo que todas las herramientas, como los cuestionarios PRO, van a facilitar la identificación. Por ejemplo, las personas con VIH que sufren soledad presentan peor calidad del sueño. Y la calidad del sueño es un aspecto sumamente importante en muchas enfermedades cardiovasculares y neurocognitivas. Eso hay que saberlo”.

Las soluciones no son fáciles, pero el facultativo apunta al abordaje integral de las personas mayores, con un papel imprescindible de las asociaciones y trabajadores sociales.  Blanco alerta: “¡Ojo! Aunque la soledad y el aislamiento social se ve con más frecuencia en personas de mayor edad, también está muy presente en la gente joven con VIH”.

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