Onusida propone avanzar hacia modelos de financiación más sostenibles, con mayor inversión doméstica y reformas internacionales que liberen espacio fiscal, incluyendo la cooperación tributaria, el alivio de deuda y la integración del VIH en sistemas de salud.
25 países de ingresos bajos y medios ya planean aumentar sus presupuestos internos destinados a la lucha contra el VIH en 2026, aunque el tránsito no puede ser inmediato y se requiere de una solidaridad renovada para evitar un regreso a la mortalidad masiva de los años 2000.
Incluso antes del ‘shock’, muchos países venían reequilibrando la respuesta: en 2024, los recursos domésticos ya representaban el 52% del total disponible en países de ingresos bajos y medios. A corto plazo, la prioridad es blindar lo esencial (tratamiento, laboratorios, cadenas de suministro y datos) y proteger la prevención donde la incidencia es mayor; a medio plazo, aprovechar la ventana de nuevas tecnologías y eficiencias que, según Onusida, podrían abaratar la respuesta global.
“En tiempos de crisis, hay que elegir la transformación, no la retirada”
Winnie Byanyima
directora ejecutiva de Onusida
El sida ya ha costado más de 40 millones de vidas desde los años ochenta. Sin embargo, el informe recuerda que la respuesta global ha salvado 26,9 millones de vidas. La diferencia entre progreso y retro- ceso dependerá de si el mundo mantiene el rumbo de cooperación o se rinde a la fatiga y al repliegue nacionalista.
La Declaración de Kigali puso letra a esa música: “Aún no es tarde para corregir el rumbo… Reimaginar. Reconstruir. Reemerger”.
Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Onusida, durante la presentación del informe anual, lo había planteado así: “En tiempos de crisis, hay que elegir la transformación, no la retirada”. La consigna de estos días quedó clara: solidaridad internacional, no caridad.
Durante la 56ª reunión de la Junta Coordinadora del Programa de Onusida, los miembros de la junta aprobaron el nuevo modelo operativo de la entidad, basado en las recomendaciones del Grupo de Alto Nivel para un Onusida resiliente y adecuado a sus objetivos, y en la dirección de la ONU80.
La reunión, celebrada en Suiza, estuvo presidida por Brasil, con los Países Bajos como vicepresidente y Kenia como relator.
El nuevo modelo operativo sustenta la transformación de Onusida, incluyendo la reestructuración que se está llevando a cabo en su Secretaría. Se aprobaron cuatro funciones fundamentales para esta Secretaría:



