Un amplio estudio realizado con más de 20.000 personas con VIH atendidas en España durante dos décadas muestra que el diagnóstico tardío continúa siendo más frecuente entre las personas nacidas en Latinoamérica y África subsahariana que entre las nacidas en España.
La investigación también detecta diferencias en la recuperación inmunitaria después de iniciar el tratamiento, pese a que el acceso a los antirretrovirales fue, en términos generales, similar.
Las mejoras en el tratamiento del VIH han transformado radicalmente el pronóstico de la infección, pero no han conseguido eliminar algunas desigualdades en el diagnóstico y la atención. Una investigación española publicada en Clinical Microbiology and Infection ha analizado cómo ha evolucionado esta situación entre las personas migrantes con VIH y las nacidas en España durante el periodo comprendido entre 2004 y 2023.
El estudio, liderado por José Antonio Pérez-Molina y realizado dentro de la cohorte CoRIS, incluyó a 20.215 adultos con VIH que todavía no habían recibido tratamiento antirretroviral al incorporarse a la cohorte. Los participantes procedían de 48 hospitales del Sistema Nacional de Salud distribuidos por 14 comunidades autónomas. El 54,1% había nacido en España y el 45,9% en otros países.
La presencia de personas nacidas fuera de España aumentó de manera considerable durante los años analizados. Representaban el 37,1% de los participantes incorporados en 2004 y alcanzaron el 59,3% en 2023. El incremento estuvo impulsado principalmente por las personas procedentes de Latinoamérica.
Una de las principales conclusiones se refiere al diagnóstico tardío. Los investigadores lo definieron como presentar menos de 350 células CD4 por microlitro o haber desarrollado sida en el momento de entrar en la cohorte.
Después de ajustar los resultados por otros factores que podían influir, las personas nacidas en Latinoamérica presentaban un 58% más de probabilidades de diagnóstico tardío que las nacidas en España. Entre las procedentes de África subsahariana, las probabilidades eran un 43% superiores. Para las personas originarias de otras regiones, el incremento era del 22%.
El análisis por sexo mostró algunas diferencias. Entre los hombres, el diagnóstico tardío era más frecuente tanto entre los procedentes de Latinoamérica como entre los de África subsahariana. Entre las mujeres, la diferencia estadísticamente significativa respecto a las nacidas en España se observó únicamente en las latinoamericanas.
Los autores comprobaron además si estas desigualdades habían disminuido a lo largo de los casi 20 años estudiados. Su conclusión fue que las diferencias en el diagnóstico tardío persistieron en el tiempo.
Los resultados presentan una situación diferente cuando se analiza el acceso al tratamiento.
En términos generales, no se encontraron diferencias por lugar de origen en la probabilidad de comenzar el tratamiento antirretroviral durante los tres meses siguientes a la entrada en la cohorte. Es decir, una vez que las personas estaban incorporadas a la atención sanitaria, el inicio del tratamiento fue comparable entre migrantes y personas nacidas en España.
El estudio encontró, sin embargo, una excepción concreta: entre 2019 y 2023, los hombres latinoamericanos tuvieron menores probabilidades de iniciar el tratamiento dentro de esos tres primeros meses que los hombres nacidos en España.
Este dato resulta especialmente importante para interpretar correctamente el estudio. Los resultados no muestran de forma generalizada un menor acceso de las personas migrantes al tratamiento antirretroviral una vez incorporadas a la cohorte, sino diferencias fundamentalmente en el momento del diagnóstico y en algunos indicadores posteriores de respuesta terapéutica.
Los investigadores analizaron también qué ocurría durante las primeras 48 semanas después de iniciar el tratamiento.
Para medir la respuesta virológica utilizaron como referencia alcanzar una carga viral inferior a 50 copias por mililitro. Este umbral se utiliza habitualmente para considerar que el tratamiento está funcionando correctamente, ya que significa que la cantidad de virus en la sangre es tan baja que las pruebas convencionales no pueden detectarlo. En este indicador, la diferencia significativa se encontró únicamente entre los hombres procedentes de África subsahariana, que presentaron menores probabilidades de alcanzar la supresión virológica a las 48 semanas que los hombres nacidos en España.
También aparecieron diferencias en la recuperación de los linfocitos CD4, las células del sistema inmunitario que constituyen uno de los principales indicadores utilizados para valorar la situación inmunológica de una persona con VIH.
A las 48 semanas de tratamiento, las personas procedentes de África subsahariana presentaron un aumento ajustado de CD4 inferior en 77 células por microlitro al registrado entre las personas nacidas en España. Entre las personas latinoamericanas, la diferencia fue de 21,3 células menos por microlitro.
Por tanto, el estudio encuentra una respuesta inmunitaria menos favorable en estos dos grupos, aunque esto no significa que el tratamiento antirretroviral no funcione en las personas migrantes. Se trata de diferencias estadísticas entre grupos dentro de una cohorte y no de una predicción sobre la respuesta individual de cada paciente.
Uno de los objetivos de los investigadores era comprobar si las diferencias se habían reducido a medida que mejoraban los tratamientos y cambiaban las políticas de acceso al sistema sanitario.
Los datos no mostraron una desaparición de las desigualdades en el diagnóstico tardío ni en determinados indicadores de respuesta al tratamiento. Los autores señalan que las modificaciones de las políticas de acceso sanitario producidas durante el periodo estudiado tampoco se asociaron con una reducción clara de estas diferencias.
La investigación no permite determinar por sí sola las causas concretas. Los autores sitúan los resultados en el contexto de las barreras que pueden afectar a las poblaciones migrantes para acceder al diagnóstico y mantener una atención continuada, y consideran necesarios programas más específicos de prevención, detección precoz y vinculación con los servicios sanitarios.
El trabajo aporta además una perspectiva de casi dos décadas. A pesar de la enorme evolución experimentada por el tratamiento del VIH desde 2004, el lugar de nacimiento continúa asociado en España con diferencias en el momento del diagnóstico y, en determinados grupos, con la respuesta durante el primer año de tratamiento.
Los resultados señalan especialmente hacia el diagnóstico precoz. Detectar antes la infección permite iniciar antes los antirretrovirales, proteger el sistema inmunitario y alcanzar la supresión viral. En el estudio español, precisamente esa primera etapa de la atención —conseguir que el VIH sea diagnosticado antes de que se produzca un deterioro inmunitario importante— continúa mostrando diferencias entre poblaciones.
Referencias
Pérez-Molina JA, Suárez-Robles M, Sánchez-López MB, et al. Persistence of late HIV diagnosis and poorer response to antiretrovirals: a comparison between migrants and native-born people with HIV in Spain. Clinical Microbiology and Infection. 2026;32(8):1311-1321. DOI: 10.1016/j.cmi.2026.05.004.
El estudio utiliza datos de la cohorte española CoRIS correspondientes al periodo 2004-2023. Se consultaron asimismo la publicación original y la información del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria (IRYCIS).
ES-UNB-2866