Como les sucede a los protagonistas de la película Grand Canyon, de Lawrence Kasdan, la vida de Xulia y Carla está unida por lazos invisibles. Se presenta a trozos que, al final, recomponen un puzle casi imposible. La casualidad o el destino, ¿quién sabe?, lleva inevitablemente a entrelazar la vida de las personas. Grand Canyon no trata del sida, pero es de 1991, cuando los años de plomo de la pandemia de VIH: cuando no había cura y sí estigma, silencio y dolor. También, coincide con los años en los que empieza a tejerse de manera paralela la vida de Xulia y Carla.
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