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Las muertes por VIH en Europa crecen un 37% en 15 años

En la región europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los fallecimientos por VIH han aumentado un 37%, pasando de 37.000 en 2010 a 51.000 en 2022. Esto ocurre en un contexto en el que Onusida fijó como objetivos reducir las muertes en un 75% para 2025 respecto a 2010… y un 90% para 2030. Esa meta está muy lejos.

MAYO 2026

Durante décadas, el continente europeo caminó con confianza hacia la erradicación de la letalidad del VIH: avances terapéuticos, programas de diagnóstico, campañas de prevención. Hoy, sin embargo, emerge un dato inquietante: en 2022 murieron más personas por el VIH en la región europea que en 2010.

En la presentación de la 20ª Conferencia Europea del Sida (EACS 2025) en París, Teymur Noori, del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), expuso que Europa “pierde parte de las ganancias” logradas en la lucha contra el VIH.

La cifra lo dice en blanco y negro: en la región europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los fallecimientos por VIH han aumentado un 37%, pasando de 37.000 en 2010 a 51.000 en 2022. Esto ocurre en un contexto en el que Onusida fijó como objetivos reducir las muertes en un 75% para 2025 respecto a 2010… y un 90% para 2030. Esa meta está muy lejos.

En el bloque europeo de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo, los fallecimientos bajaron de 4.300 en 2010 a 2.300 en 2025 —una mejora, sí— pero sigue siendo más del doble de lo que se había planificado para 2025, y más de cinco veces lo que se espera para 2030.

¿Qué ha fallado?

Una pieza clave del problema es que el “diagnóstico-tratamiento-supresión” no avanza al ritmo necesario. En toda Europa, la tasa de personas con carga viral transmisible se estima en 620.000, lo que corresponde a un nivel más del doble que el objetivo de supresión viral de 2030.

La causa principal no es tanto la falta de tratamiento, sino la falta de diagnóstico: en Europa del Este se estima que el 50% de quienes tienen carga viral transmisible aún no están diagnosticados; en Europa Occidental y Central la cifra ronda el 43-44%.

Además, el progreso en supresión viral —que había mejorado hasta 2020— se estancó cuando apareció la pandemia de COVID-19, y el ritmo posterior ha sido lento.

En prevención, mientras la meta para quienes reciben profilaxis preexposición (PrEP) en Europa es medio millón de personas, solo se ha alcanzado un 70% (345.000 personas) y la mayoría de ellas concentradas en cuatro países: Reino Unido, Francia, Alemania y España.

No todo es sombra. Noori señaló que “no todo es pesimismo” y que varios países en la región han logrado avances “notables” en algunas áreas clave. Pero añadió este matiz: “Debe reconocerse que la inequidad en la provisión de servicios novedosos relativos a prevención, pruebas integradas y tratamiento de referencia es rampante en la región europea”.

En otras palabras: los datos globales esconden grandes diferencias entre países del Este, con infraestructuras más frágiles y sistemas de salud más castigados por conflictos, y los países del Oeste o Centro, donde la brecha es menor pero los objetivos siguen lejos de cumplirse. Para España —y otros países de la zona occidental europea— este retroceso es un toque de atención. Aunque nuestras cifras puedan estar por debajo del promedio europeo, el fenómeno revela que ningún país puede confiarse. El VIH sigue siendo una amenaza real, y la complacencia puede costar vidas.

Referencias y Bibliografía

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