Un informe europeo recomienda reformas para garantizar una atención digna a las personas mayores con el virus del VIH
Gracias a los avances en los tratamientos antirretrovirales, las personas con VIH viven más y mejor. Sin embargo, este éxito médico ha traído consigo un nuevo desafío: el envejecimiento.
El informe The Ageing with HIV – The Glasgow Manifesto: A Platform for Change, elaborado por el European AIDS Treatment Group (EATG), analiza las políticas públicas de siete países europeos (España, Francia, Italia, Portugal, Rumanía, Turquía y Georgia) y lanza una llamada urgente a transformar los sistemas de salud y protección social para garantizar una vida digna a las personas mayores con VIH.
El informe revela que, aunque el acceso al tratamiento antirretroviral es amplio en toda la región, las políticas específicas para las personas mayores con VIH son, en muchos casos, inexistentes. Francia, Italia, España y Portugal cuentan con estructuras legislativas y sanitarias más avanzadas, pero persisten desigualdades regionales y falta una enfoque específico para el envejecimiento. En países como Turquía y Georgia, las barreras estructurales y el estigma social limitan gravemente el acceso a una atención integral.
Principios clave de la hoja de ruta para el cambio:
Recomendaciones en cinco áreas:
1. Entornos de atención sanitaria
2. Investigaciones
3. Comisionados de salud
4. Educación y formación
5. Responsabilidad política
El envejecimiento en personas con VIH se presenta de manera acelerada, con aparición temprana de comorbilidades como enfermedades cardiovasculares, renales, osteoporosis y deterioro neurocognitivo.
Según José Ramón Blanco, médico del Hospital San Pedro y del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR), «a un paciente con VIH se le considera de edad avanzada a los 50 años, cuando para la población general el corte está en los 65”. “Lo que nos preocupa no es que se ganen años sino calidad de vida», subraya.
Además, el informe destaca que muchas personas mayores con VIH están sobremedicadas: toman múltiples medicamentos que pueden aumentar el riesgo de caídas y provocar confusión.
Una revisión de estudios realizada por el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid concluye que una alta proporción de estas personas toma medicamentos que no necesita y que podrían ser potencialmente dañinos.
Se calcula que, hacia 2030, el 84% de las personas que viven con VIH tendrá al menos una comorbilidad y el 28%, tres o más. En la actualidad, el 75% de las personas seropositivas mayores de 45 años sufre una o más enfermedades, y un tercio recibe más de cinco fármacos, además de su antirretroviral.
Otro factor crucial en los mayores con VIH es el aislamiento social y la salud mental. “Las personas mayores con VIH pueden enfrentar un mayor estigma, no solo por su diagnóstico sino también por la combinación del envejecimiento y VIH.
Pueden experimentar soledad, depresión y ansiedad… exacerbadas por la pérdida de redes sociales o familiares.
Es fundamental que el sistema de salud proporcione apoyo psicológico y social, además de cuidado médico”, asegura María Velasco, especialista en Infecciosas y Medicina Tropical del Hospital Fundación Alcorcón. Las mujeres mayores con VIH enfrentan una invisibilidad aún mayor. Es más probable que sufran aislamiento y que mantengan su estado oculto a amigos y familiares por miedo al estigma.
El informe destaca el rol esencial que desempeñan las ONG y las organizaciones de base comunitaria. En todos los países estudiados, estas entidades llenan los vacíos que dejan los sistemas públicos, brindando acompañamiento psicosocial, servicios de apoyo entre iguales, formación y luchando frente al estigma. En contextos como Turquía o Georgia, donde los recursos públicos son limitados, su trabajo es directamente vital.
“El envejecimiento con el VIH no puede seguir siendo una nota al pie en las políticas sanitarias”, afirma la doctora Nicoletta Policek, investigadora principal del proyecto. “Las personas mayores con el VIH enfrentan no solo los desafíos físicos y mentales del envejecimiento sino también una exclusión sistemática, una doble estigmatización y, a menudo, el olvido institucional”.
El artículo que habla sobre cómo los mayores de 50 años con VIH se han multiplicado por tres en 15 años